Ribera del Ebro

Proyecto de interiorismo

Y entonces la ilusión lo inundó todo.

Por muchas cosas, pero sobre todo porque ellos la desbordaban. Porque cuando después de días de trabajo llega el momento de la entrega y ves sus caras al entrar, no puedes parar de sonreír. Porque te transmiten que, por fin, la sienten suya, que lejos queda la frialdad de la obra nueva. Ahora todo tiene sentido, luz y calidez.

“¿Tu estás bien?” Le preguntó a su hijo.

Y entonces se miraron.

“Parece que lleve aquí toda la vida”