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Salones con cocina integrada: ideas y claves de diseño

Jessica Zueras
Jessica Zueras
Diseñadora y estilista de interiores
Salón con cocina integrada con azulejo terracota, mueble bajo en verde y electrodomésticos en negro, junto a un comedor con mesa de madera y sillas de distintos colores

Un salón con cocina integrada es una de las peticiones más habituales en los proyectos de reforma e interiorismo de los últimos años, sobre todo en pisos y viviendas donde se busca ganar sensación de amplitud sin ampliar metros reales. Abrir la cocina al salón cambia por completo cómo se vive una casa: se cocina sin quedar aislado del resto de la familia, entra más luz natural de una estancia a otra, y el espacio se percibe mucho más grande de lo que es sobre el papel.

Pero no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Antes de tirar un tabique hay que pensar en varios factores clave para que el resultado funcione en el día a día, no solo en fotos.

¿Qué ventajas tiene integrar la cocina en el salón?

  • Más luz y sensación de amplitud, especialmente en viviendas donde la cocina original era un espacio cerrado y sin ventana propia.
  • Más vida social en el día a día, ya que quien cocina no queda separado de quien está en el salón o en la mesa.
  • Aprovechamiento del espacio, porque desaparece el pasillo o el tabique que antes separaba ambas estancias.
  • Una sola estancia más versátil, que se puede reorganizar según el momento del día: zona de trabajo mientras se cocina, zona de estar el resto del tiempo.
  • Mejor relación con los invitados, porque quien cocina deja de estar «aislado» durante una comida o cena en casa.
Salón con cocina integrada con azulejo terracota, mueble bajo en verde y electrodomésticos en negro, junto a un comedor con mesa de madera y sillas de distintos colores

Tipos de distribución para un salón con cocina integrada

No todas las cocinas abiertas se resuelven igual. La distribución que mejor funcione depende de la forma del espacio y de cuánto se quiera separar visualmente cocina y salón:

  • Cocina en línea recta o en L, pegada a una pared, dejando el resto del espacio libre para el salón. Es la opción que menos protagonismo le da a la cocina dentro del conjunto.
  • Cocina con península, donde un mueble alargado hace de frontera natural entre ambas zonas y sirve también como barra o zona de desayuno.
  • Cocina con isla central, la opción que más presencia le da a la cocina dentro del espacio de estar, muy habitual cuando se cocina en familia o se recibe con frecuencia.
  • Cocina semiabierta, con un cerramiento parcial de cristal, hierro o madera que permite cerrar visualmente la cocina en ciertos momentos sin renunciar a la conexión el resto del tiempo.
Puerta corredera de cristal con perfil negro que separa la cocina, con isla en madera clara, del pasillo, una solución para cerrar puntualmente un salón con cocina integrada

Qué valorar antes de dar el paso

  • Ventilación y olores. Una buena campana extractora con salida al exterior es imprescindible; sin ella, los olores de cocina se instalan en todo el espacio de estar.
  • Orden visual. Al quedar la cocina a la vista desde el salón, cobra mucha importancia tener bien resuelto el almacenaje (armarios altos, despensa, cajones bien organizados…) para que el conjunto se vea siempre cuidado.
  • Ruido de electrodomésticos. Lavavajillas y extractoras con buen aislamiento acústico se notan mucho más en un espacio abierto que en una cocina cerrada.
  • Viabilidad estructural. No todos los tabiques se pueden tirar sin más: conviene confirmar antes si es un muro de carga, y en su caso, contar con el proyecto técnico correspondiente.
  • Instalaciones existentes. Cambiar la ubicación de una cocina implica mover fontanería, gas y electricidad, lo que puede condicionar el presupuesto y los plazos de la reforma.
  • Ventilación y olores. Una buena campana extractora con salida al exterior es imprescindible; sin ella, los olores de cocina se instalan en todo el espacio de estar. La normativa de ventilación en viviendas está recogida en el Código Técnico de la Edificación, conviene tenerla en cuenta antes de definir el proyecto.
Mesa de comedor puesta junto a un sofá gris con cojines verdes y mostaza, con la cocina en blanco y madera visible al fondo del mismo espacio

Materiales y soluciones que mejor funcionan en espacios abiertos

  • Cerramientos de cristal y metal (mamparas, puertas correderas) que permiten cerrar la cocina puntualmente sin renunciar a la sensación de amplitud el resto del tiempo.
  • Islas o penínsulas como elemento que marca la transición entre cocina y salón, aprovechadas también como zona de comer informal.
  • Continuidad de suelo y color entre ambas estancias, para que se perciban como un único espacio y no como dos ambientes forzados.
  • Mobiliario de cocina a juego con el estilo del salón, en vez de tratarlo como una pieza aparte, esto es precisamente lo que marca la diferencia entre una cocina «pegada» a un salón y un salón con cocina verdaderamente integrada.
  • Iluminación diferenciada por zonas, con puntos de luz específicos para la zona de cocina (más funcionales) y otros más cálidos para el salón, aunque compartan el mismo techo.
sla de cocina en verde salvia con encimera de madera, sillas tapizadas en estampado floral y vitrina de cristal, en un espacio de estilo cálido y natural

Errores frecuentes al plantear esta reforma

  • No prever suficiente extracción de humos, lo que hace que los olores se queden en sofás, cortinas y textiles del salón.
  • Elegir electrodomésticos ruidosos sin tener en cuenta que ahora se van a oír desde el sofá.
  • Descuidar el orden del día a día, olvidando que una cocina abierta necesita más disciplina de almacenaje que una cerrada.
  • No definir bien los límites entre zonas, dejando un espacio que no se siente ni cocina ni salón, sino un híbrido indefinido.
  • Cambiar la distribución sin consultar antes si el muro es de carga, lo que puede obligar a rehacer el proyecto a mitad de obra.
Mampara plegable de cristal con marco de madera que permite cerrar la cocina de un salón con cocina integrada cuando se necesita, dejando pasar la luz entre ambos espacios

¿Un salón con cocina integrada es buena idea para tu casa?

Depende del tipo de vivienda, de cómo se cocina en casa día a día y de si se prioriza la amplitud visual sobre tener la cocina siempre completamente recogida. Si tienes dudas sobre si tu vivienda es buena candidata para este tipo de reforma, puedes leer también nuestra guía de reforma de piso en Zaragoza, donde hablamos de cómo decidir el alcance de una reforma antes de empezar.

¿Quieres abrir tu cocina al salón? Cuéntanos tu proyecto y valoramos juntas si es la mejor opción para tu vivienda.

En un salón con cocina integrada, elegir bien las cortinas ayuda a unificar el ambiente: te lo contamos en la importancia de las cortinas en decoración.

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